Hay mucho entusiasmo en las redes sociales por la probable victoria de la oposición en las elecciones del próximo domingo. Se habla del fin del chavismo, de un nuevo tiempo (no el partido, pero para el país), etc. Sin embargo, algo que no sé si la gente no ha parado a pensar es: por qué este cambio?
Muchos asumen que la gente que va a dar la victoria el domingo a la oposición lo hará por que están convencidos por el mensaje esperanzador y de cambio que la oposición ha puesto en esta campaña. Otros pensarán que es un quiebre del chavismo. Pocos, sin embargo, pareciera que ven esto como lo que probablemente es, un castigo a la situación económica que se enfrenta en Venezuela. Claro, esto no significa que no haya otros problemas, pero pareciera que el gran factor movilizador de descontento ha sido la situación económica (y así lo dije hace unos meses).
A falta de datos de inflación aquí les dejo un gráfico que muestra la evaluación de la percepción negativa del presidente Maduro y la evolución del dólar negro. Como pueden ver la tendencia parece irreversible...
Qué significa que la economía sea la movilizadora del castigo al oficialismo?
Significa que si por alguna casualidad de la vida el gobierno después de las elecciones decide asumir el costo político de las reformas que la economía necesita, y si además juega estratégicamente para minimizar la probabilidad de un referéndum revocatorio, entonces podría llegar a las próximas elecciones presidenciales rehabilitado.
Claro esto son muchos condicionales y hasta ahora el gobierno no pareciera estar dispuesto a asumir ese costo. En ese sentido, la ventaja de que la oposición gane sería que le permitiría al gobierno repartir la culpa y minimizar su coste político.
Probablemente el momento ideal para esto hubiera sido principios de 2014, pero entre protestas y represiones no se hizo nada. Como el gobierno no es el único actor en la jugada las movidas estrategicas (o no planificadas) de la oposición (e internas del chavismo) también pueden afectar los diferentes escenarios.









