Ya el pasado fin de semana arrancó oficialmente la campaña electoral para las elecciones parlamentarias del 6 de Diciembre. Aprovecho entonces para mostrar un resumen de lo que las encuestas vienen diciendo desde Octubre del 2014 (hace un año). Como siempre es bueno recordar que la campaña puede cambiar las cosas pero para eso hay que esperar por nuevas encuestas.
En total he logrado conseguir 32 encuestas de 13 casas encuestadoras diferentes. En la lista están las tradicionales Consultores 21, IVAD, Keller, Datanalisis, Hinterlaces, e ICS; así como algunas nuevas Meganalisis, More Consulting. Como ya es costumbre dividí las encuestadoras en aquellas con un sesgo opositor, un sesgo oficialista, o sin sesgo identificado. Por sesgo nos referimos a desviaciones de más de cinco (5) puntos porcentuales con respecto a los resultados electorales.
La figura siguiente muestra las diferentes encuestadoras divididas según su sesgo previo. Del lado izquierdo están las tres encuestadoras que tradicionalmente tienen un sesgo opositor, y del lado derecho dos con sesgo oficialista. En el centro están las encuestadoras que o bien no han tenido sesgos ó son nuevas. En esta figura hay tres elementos interesantes a notar:
1) Las encuestadoras con sesgo opositor están mostrando números similares a los de las encuestadoras sin sesgo
2) Hinterlaces tiene números de intención de voto muy diferentes a los del resto de encuestadoras sin sesgo, y mas parecido al de las encuestadoras con sesgo oficialista
3) Las encuestadoras con sesgo oficialista muestran números diferentes a los de las demás encuestadoras (mas favorables al gobierno).
Si corregimos las encuestas con sesgo opositor y sesgo oficialista por diez puntos porcentuales (usualmente los sesgos estaban en ese rango) y promediamos las diferentes encuestas según el tipo de sesgo obtenemos lo siguiente, la intención de voto de la oposición ronda el 57-62% mientras que la del gobierno ronda el 43-38%.
Sin embargo, como bien dije al principio estas encuestas van desde el 2014. Por lo tanto al promediarlas todas igual puedo estar mostrando una foto que no se corresponde con la realidad. Esta ultima figura muestra entonces las encuestas a travez del tiempo. Como se puede observar las ultimas encuestas muestran a una oposición que ronda el 70% de intención de voto. La línea azul (y la roja) muestran la serie de tiempo suavizada de las encuestas.
16 noviembre 2015
04 noviembre 2015
El camino arduo entre los votos nacionales y los curules en la Asamblea
Por tercera vez desde la muerte de Hugo Chávez los venezolanos van a las urnas. Sin embargo a diferencia de las oportunidades anteriores, el chavismo se enfrenta a este evento electoral con los números en contra. Según las últimas cifras de Datanálisis el gobierno ha caído a aproximadamente el 22%, con más del 75% de rechazo de su gestión. Estos números son preocupantes para cualquier gobierno.
En tal situación, no es de extrañar que el gobierno venezolano ha prestado cada vez más atención a una retórica nacionalista que va desde la defensa del Esequibo contra Guyana hasta el cierre de la frontera con Colombia. Estas tácticas se predicen en las teorías de la ciencia política (ver mi post anterior sobre la teoría de distracción, así como Tavits y Potter 2015; Solt 2011; Pardos-Sagarzazu 2015; Vavrek 2009) Sin embargo, a pesar de estas estrategias, en los malos tiempos económicos no hay mucho que el gobierno puede hacer para desviar la atención ya que los ciudadanos pueden ver la realidad económica (Pardos-Prado y Sagarzazu, 2014). Y en Venezuela la realidad económica es sombría.
Utilizando los resultados de las parlamentarias del 2010 en los distritos del 2015 podemos identificar 8 distritos donde el gobierno tiene un margen de menos del 5% (véase el gráfico 1); estos 8 distritos eligen 12 diputados. Además hay 7 distritos mas que eligen 8 diputados, donde el gobierno tiene un margen de entre el 5% y el 10%. Eso significa que con un swing de 10% a favor de la oposición (opo 54% vs 45% gob) -y un cambio uniforme a travez de los diferentes distritos- la oposición podría alcanzar los 61 diputados elegidos nominalmente. Como además elegimos otros 54 diputados a nivel estatal (51) y los que conforman la representación indígena (3); con la mitad (27), la oposición llegaría a tener un número mágico de 88 diputados, con lo que lograría pasar el umbral de 84 diputados necesarios para tener la mayoría.
Por lo tanto, puede la oposición ganar tanto en votos como en curules en las elecciones legislativas de diciembre? Sí pueden. ¿Será fácil? No necesariamente.
En primer lugar, es importante recordar que en las próximas elecciones legislativas venezolanas no se suman los votos a nivel nacional y se decide quien ganó. La elección parlamentaria tiene un mapa complicado y un sesgo territorial fuerte que favorece a las zonas rurales, y por lo tanto al gobierno.
En segundo lugar, mientras que las encuestas muestran que alrededor del 75% rechaza el trabajo del gobierno sólo un poco más de la mitad aprueban el trabajo que la oposición está haciendo. Por lo tanto hay personas que critican al gobierno, pero aún no están del lado de la oposición.
Es cierto que desde la última elección el sector oficialista ha perdido casi la mitad de sus partidarios (38% a 22%), y la oposición ha visto un aumento ligeramente mayor (26% a 45%). Pero no hay ninguna información en cuanto al origen de este apoyo, y dado el patrón típico de apoyo a partidos emergentes y a la difusión de los partidos en Venezuela (Sagarzazu, 2011), es muy probable que la mayor parte de este aumento sea en gran medida en las zonas urbanas mas que en las zonas rurales.
En tercer lugar, las encuestas muestran que a pesar de la crisis los partidarios del gobierno son más propensos a votar que los partidarios de la oposición. Esto no es sorprendente ya que suele ser el caso, la excepción a esta regla fue el Referéndum 2007 donde la oposición ganó en parte debido a una baja participación en las filas del gobierno. Incluso mas bajo que la participación de los simpatizantes del gobierno (75%) y la oposición (66%) son las cifras de participación de los independientes (Ni-Ni) (sólo el 30% son propensos a votar).
Finalmente, la última encuesta de Datanálisis también muestra que la capacidad de movilización del gobierno (86%) es casi el doble que la de la oposición (47%). Esto es muy revelador porque muestra que los que apoyan al gobierno son mucho más consistentes que los que apoyan a la oposición.
En suma, los resultados de las elecciones dependerán de varios factores:
1) ¿Dónde está aumentando el apoyo de la oposición? ¿Es sólo asegurando lo que ya tiene o están también disminuyendo la ventaja en los distritos altamente pro-gubernamentales?
2) ¿Cómo se van a movilizar los votantes? Habra una participación alta tanto de los votantes de la oposición como de los del gobierno? o habrá una participación dispareja?
3) ¿Qué hacen los partidarios del gobierno descontentos que se volvieron Ni-Ni? ¿Se abstienen? ¿Si votan optan por el gobierno o la oposición?
Lo mas importante a destacar es que tanto los líderes como los seguidores de la oposición tienen que ser conscientes de estos desafíos, ya que es muy posible que ganen las elecciones en votos pero no en escaños, esto podría llevar a los radicales de la oposición a presionar por vías no electorales al poder.
Este articulo fue publicado en ingles en el blog Venezuelan Politics and Human Rights
En tal situación, no es de extrañar que el gobierno venezolano ha prestado cada vez más atención a una retórica nacionalista que va desde la defensa del Esequibo contra Guyana hasta el cierre de la frontera con Colombia. Estas tácticas se predicen en las teorías de la ciencia política (ver mi post anterior sobre la teoría de distracción, así como Tavits y Potter 2015; Solt 2011; Pardos-Sagarzazu 2015; Vavrek 2009) Sin embargo, a pesar de estas estrategias, en los malos tiempos económicos no hay mucho que el gobierno puede hacer para desviar la atención ya que los ciudadanos pueden ver la realidad económica (Pardos-Prado y Sagarzazu, 2014). Y en Venezuela la realidad económica es sombría.
Utilizando los resultados de las parlamentarias del 2010 en los distritos del 2015 podemos identificar 8 distritos donde el gobierno tiene un margen de menos del 5% (véase el gráfico 1); estos 8 distritos eligen 12 diputados. Además hay 7 distritos mas que eligen 8 diputados, donde el gobierno tiene un margen de entre el 5% y el 10%. Eso significa que con un swing de 10% a favor de la oposición (opo 54% vs 45% gob) -y un cambio uniforme a travez de los diferentes distritos- la oposición podría alcanzar los 61 diputados elegidos nominalmente. Como además elegimos otros 54 diputados a nivel estatal (51) y los que conforman la representación indígena (3); con la mitad (27), la oposición llegaría a tener un número mágico de 88 diputados, con lo que lograría pasar el umbral de 84 diputados necesarios para tener la mayoría.
Grafico 1
Por lo tanto, puede la oposición ganar tanto en votos como en curules en las elecciones legislativas de diciembre? Sí pueden. ¿Será fácil? No necesariamente.
En primer lugar, es importante recordar que en las próximas elecciones legislativas venezolanas no se suman los votos a nivel nacional y se decide quien ganó. La elección parlamentaria tiene un mapa complicado y un sesgo territorial fuerte que favorece a las zonas rurales, y por lo tanto al gobierno.
En segundo lugar, mientras que las encuestas muestran que alrededor del 75% rechaza el trabajo del gobierno sólo un poco más de la mitad aprueban el trabajo que la oposición está haciendo. Por lo tanto hay personas que critican al gobierno, pero aún no están del lado de la oposición.
Es cierto que desde la última elección el sector oficialista ha perdido casi la mitad de sus partidarios (38% a 22%), y la oposición ha visto un aumento ligeramente mayor (26% a 45%). Pero no hay ninguna información en cuanto al origen de este apoyo, y dado el patrón típico de apoyo a partidos emergentes y a la difusión de los partidos en Venezuela (Sagarzazu, 2011), es muy probable que la mayor parte de este aumento sea en gran medida en las zonas urbanas mas que en las zonas rurales.
En tercer lugar, las encuestas muestran que a pesar de la crisis los partidarios del gobierno son más propensos a votar que los partidarios de la oposición. Esto no es sorprendente ya que suele ser el caso, la excepción a esta regla fue el Referéndum 2007 donde la oposición ganó en parte debido a una baja participación en las filas del gobierno. Incluso mas bajo que la participación de los simpatizantes del gobierno (75%) y la oposición (66%) son las cifras de participación de los independientes (Ni-Ni) (sólo el 30% son propensos a votar).
Finalmente, la última encuesta de Datanálisis también muestra que la capacidad de movilización del gobierno (86%) es casi el doble que la de la oposición (47%). Esto es muy revelador porque muestra que los que apoyan al gobierno son mucho más consistentes que los que apoyan a la oposición.
En suma, los resultados de las elecciones dependerán de varios factores:
1) ¿Dónde está aumentando el apoyo de la oposición? ¿Es sólo asegurando lo que ya tiene o están también disminuyendo la ventaja en los distritos altamente pro-gubernamentales?
2) ¿Cómo se van a movilizar los votantes? Habra una participación alta tanto de los votantes de la oposición como de los del gobierno? o habrá una participación dispareja?
3) ¿Qué hacen los partidarios del gobierno descontentos que se volvieron Ni-Ni? ¿Se abstienen? ¿Si votan optan por el gobierno o la oposición?
Grafico 2
Lo mas importante a destacar es que tanto los líderes como los seguidores de la oposición tienen que ser conscientes de estos desafíos, ya que es muy posible que ganen las elecciones en votos pero no en escaños, esto podría llevar a los radicales de la oposición a presionar por vías no electorales al poder.
Este articulo fue publicado en ingles en el blog Venezuelan Politics and Human Rights
01 septiembre 2015
Teoria del desvio
Justo mientras termino de preparar mi trabajo para presentar -esta semana- en la conferencia anual de la Asociación Americana (estadounidense) de Ciencia Política (APSA) que presento junto a mi colega Sergi Pardos-Prado me doy cuenta de las similitudes de nuestro argumento teórico y la realidad venezolana de los últimos días.
En nuestro trabajo, sobre España, discutimos una teoría reciente de la Ciencia Política que dice que los gobiernos de derecha ante una situación económica mala van a optar por desviar la atención hacia temas nacionalistas (Tavits & Potter 2015; Solt 2011). Nosotros sin embargo discutimos que esto es el caso tanto para gobiernos de derecha como de izquierda. Encontramos evidencia de nuestro argumento mediante un análisis -en el contexto español- que va desde 1996 hasta 2011. A medida que la situación económica empeora más se dedica el gobierno de turno a hablar de temas nacionalistas.
Extrapolando esto a la situación venezolana actual, no es de sorprender entonces que el gobierno, ante la grave crisis económica desvíe la atención hacia la frontera (con Colombia y/o con Guyana). Es una estrategia de desvío de la atención publica sobre los problemas económicos.
Cabe destacar, sin embargo, que en nuestro trabajo también encontramos que mientras el gobierno intenta desviar la atención hacia temas nacionalistas, la opinión pública se mantiene en el tema económico. Por lo tanto, de nuevo extrapolando al contexto venezolano, no me extrañaría que la opinion publica venezolana se mantenga atenta al tema económico y no se distraiga con la estrategia del ejecutivo.
Todo esto en un escenario normal beneficiaría altamente a la oposición que probablemente arrasaría en las elecciones de diciembre. Sin embargo, en la Venezuela actual no se si será el caso. El problema es que una situación macroeconómica mala beneficia a la oposición si la oposición es vista como capaz para resolver el tema económico y actualmente en Venezuela la oposición tiene tanto apoyo como rechazo. Y dudo que muchos de los que critican al gobierno crean que la oposición sea una mejor alternativa, o por lo menos eso infiero de los números agregados de las encuestas.
En fin, el gobierno seguirá tratando de desviar la atención del público hacia temas que no sean la economía y la opinión pública seguirá ignorándolo.
En nuestro trabajo, sobre España, discutimos una teoría reciente de la Ciencia Política que dice que los gobiernos de derecha ante una situación económica mala van a optar por desviar la atención hacia temas nacionalistas (Tavits & Potter 2015; Solt 2011). Nosotros sin embargo discutimos que esto es el caso tanto para gobiernos de derecha como de izquierda. Encontramos evidencia de nuestro argumento mediante un análisis -en el contexto español- que va desde 1996 hasta 2011. A medida que la situación económica empeora más se dedica el gobierno de turno a hablar de temas nacionalistas.
Extrapolando esto a la situación venezolana actual, no es de sorprender entonces que el gobierno, ante la grave crisis económica desvíe la atención hacia la frontera (con Colombia y/o con Guyana). Es una estrategia de desvío de la atención publica sobre los problemas económicos.
Cabe destacar, sin embargo, que en nuestro trabajo también encontramos que mientras el gobierno intenta desviar la atención hacia temas nacionalistas, la opinión pública se mantiene en el tema económico. Por lo tanto, de nuevo extrapolando al contexto venezolano, no me extrañaría que la opinion publica venezolana se mantenga atenta al tema económico y no se distraiga con la estrategia del ejecutivo.
Todo esto en un escenario normal beneficiaría altamente a la oposición que probablemente arrasaría en las elecciones de diciembre. Sin embargo, en la Venezuela actual no se si será el caso. El problema es que una situación macroeconómica mala beneficia a la oposición si la oposición es vista como capaz para resolver el tema económico y actualmente en Venezuela la oposición tiene tanto apoyo como rechazo. Y dudo que muchos de los que critican al gobierno crean que la oposición sea una mejor alternativa, o por lo menos eso infiero de los números agregados de las encuestas.
En fin, el gobierno seguirá tratando de desviar la atención del público hacia temas que no sean la economía y la opinión pública seguirá ignorándolo.
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