En las
elecciones del 7 de Octubre de 2012 el presidente Chávez (QEPD) venció al gobernador
de Miranda Henrique Capriles por 11% (55-44) esto con una participación del 80%
de los inscritos en el REP. En las elecciones regionales de Diciembre de 2012
el chavismo venció a la oposición por una diferencia similar 55%-45%, esto con
una participación de 54%. Finalmente en base a la encuesta de Hinterlaces del
pasado mes de Febrero tenemos entonces que la intención de voto Maduro-Capriles sigue unos patrones
similares 55%-45% (ver Calentando Motores).
A primeras
luces uno pensaría entonces que el candidato del gobierno, en las ya inminentes
presidenciales que se avecinan, se impondría al candidato de la oposición.
Por esto la mayoría de analistas, yo incluido, coinciden que el oficialismo debería
convocar a elecciones a la mayor brevedad posible.
Sin embargo, pareciera que
hay un deseo dentro del chavismo de no ser tan rápidos y tomarse unas semanas más
y pareciera más bien la oposición la que desea que se realicen elecciones
cuanto antes. Una vez más pareciéramos estar en el mundo al revés que a veces
es Venezuela. David Smilde llega a ponerlo con cierta sutileza en el blog de política
venezolana que modera (Venezuelan Politics and Human Rights).
Yo voy a tratar de responder esta pregunta que el se hace (que están pensando estos actores políticos ) pensando en la estrategia política que
puede estarse planteando. Yo creo que la clave estará en la movilización
chavista y por eso presento estas dos consideraciones:
Primero.- La abstención
La
abstención en una elección puede ser de tres formas. Primero, puede dividirse equitativamente
entre los distintos actores; este fue el caso de las regionales del 2012 y también
suele ser el caso general. Segundo, puede beneficiar al gobierno; como la abstención
de las regionales del 2004 y las parlamentarias del 2005. Y tercero, puede
beneficiar a la oposición; como en el referendo del 2007.
Con respecto a la
posible abstención de la ya venidera elección presidencial del 2013 hay que
considerar que el fervor pro-Maduro no es tan movilizador como lo es el efecto Chávez.
Del lado opositor no habría grandes dudas y en principio se esperaría que
quienes sufragaron por Capriles en 2012 lo vuelvan a hacer en 2013; aunque a
veces con la oposición esto nunca se sabe… lo mismo se esperaba en las
regionales 2012 y no fue así. Por lo tanto podría pensarse que del lado del
oficialismo les puede preocupar que disminuya la participación de sus
simpatizantes.
Segundo.- El panteón
Entra aquí la estrategia política. El artículo 187 de la Constitución Nacional
estipula que para poder ser honrado en el Panteón Nacional deben haber pasado
25 años desde el fallecimiento, por lo tanto para que los restos del presidente
Chávez puedan recibir este reconocimiento se debe entonces reformar la Carta
Magna.
Un evento electoral que consulte a la población sobre este particular
será muy emotivo y movilizará a los millones de simpatizantes del chavismo que
en estos días están de duelo tras fallecimiento de su comandante presidente.
Se puede
ver entonces que el referendo sobre si modificar o no el artículo 187 podría
usarse como motivador no solo de una alta abstención (para resolver un posible
dilema de baja participación oficialista) sino también para reforzar la
relación Chávez-Maduro y hacer uso del porta-aviones que siempre fue Chávez. En
base a esto no es de extrañar que en el gobierno vean con buenos ojos la
posibilidad de posponer las elecciones presidenciales para que coincidan con el
referendo constitucional.